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Pedro Llera

   El pasado 27 de marzo tuvo lugar en el salón de plenos del ayuntamiento de Valdés, la entrega de la medalla de oro del mismo y a título póstumo a Peedro Llera Losada. El galardón fue recogido por su hijo Eugenio. Durante el acto intervinieron, además del señor alcalde, los portavoces de los diversos grupos municipales, el cronista oficial del ayuntamiento, un representante del I.E.S. Carmen y Severo Ochoa y su hijo Eugenio.

   Todos los intervinientes, unánimemente, destacaron la labor desarrollada por Pedro tanto en su faceta deportiva como en la sanitaria. No obstante la mayor importancia se la dieron a la deportiva por su enorme repercusión en el deporte valdesano.

   La importancia en el aspecto deportivo la desarrolló desde su labor como profesor de Educación Física. Primero ejerció su enseñanza en el desaparecido Colegio Cervantes y después en el I.E.S. Carmen y Severo Ochoa hasta su marcha a la población granadina de Almuñecar, donde siguió su trabajo.

   El contacto con la juventud que representaban las clases le ayudó a inculcarles el amor al deporte y la práctica del mismo. No escatimaba esfuerzo ni tiempo para organizar eventos deportivos. Podían ser durante el curso escolar en los recreos y clases, o bien fuera del horario escolar.

   Todo esto es más destacable si tenemos en cuenta que las instalaciones deportivas en aquella época, brillaban por su ausencia. En el Instituto se aprovechaban los campos de hierba circundantes para jugar a fútbol, balonmano, baloncesto, voleybol o hacer atletismo. En la villa se hacía uso de una pista, La Feria, que él junto a los jóvenes adecentaron para poder hacer competiciones con otras localidades. Nada impedía a Pedro desarrollar su labor animadora, lo cual sirvió para inculcar a las y los jóvenes la práctica de los deportes. Su ejemplo sirvió para que diversos estudiantes se dedicasen a estudiar una carrera deportiva que en principio estaba mal pagada e incluso, diría yo, no muy bien reconocida. Otros estudiantes escogían  carreras distintas pero no olvidaban sus enseñanzas y mantenían viva la llama del deporte.

   En esta última faceta me encuentro yo. Su influencia en mi fue grande y aunque me dediqué a la enseñanza de otras asignaturas, el deporte siempre fue conmigo. Fruto de que no se dedicaba a un deporte en particular hizo que yo me interesase por todos los deportes y además de practicarlos me permitió actuar de animador deportivo de los nuevos jóvenes.

   El ciclismo tampoco fue ageno a su labor: fue impulsor de las famosas, en su época, 10 vueltas al faro.

   Con todo lo dicho, que podía ser mucho más amplio, no cabe duda que esta distinción y que al polideportivo municipal, le pusiesen su nombre es algo claramente merecido.

   También dicho día se descubrió en el citado polideportivo, una placa conmemorativa del evento. En este momento actuó con notable éxito la coral de nuestro centro de mayores.

   Por ello y como alumno primero, después como compañero de claustro y siempre como amigo, quiero dedicarle mi admiración, mi recuerdo y darle las gracias: GRACIAS PEDRO, NO TE OLVIDO.

                                                                                                                                      Francisco Pérez "Pancho"

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